La competencia nativa

El nuevo periodismo digital plantea nuevos retos que afectan a la profesión más allá de los nuevos modelos de comunicación y rutinas productivas. La capacidad de las personas para escribir, comunicar o expresar ideas, y la facilidad de difusión que otorga la red, supone una nueva competencia nativa que está difuminando el significado del trabajo periodístico y de las empresas que le dan cobijo.

La competencia nativa. Si quieres ser periodista, solo necesitas 20 bolígrafos BIC para la carrera ;)

Medios digitales, informativos o periodísticos. Este es el punto de partida del contexto informático, al que se une la nueva figura del líder de opinión, el prosumidor o bloguer. Informadores que afloran en el ecosistema mediático de la nube a medio camino entre el periodista y el consumidor que, inevitablemente, despiertan una confianza más próxima en los lectores.

Durante las II Jornadas de Periodismo Digital, organizadas por la Asociación de Medios Digitales de la Comunidad Valenciana, surgió la necesaria cuestión de definir qué son medios digitales, entendidos como medios informativos profesionales. Sin embargo, debido a la cualidad polisémica del concepto medio, quizás la pregunta más adecuada hubiera sido concretar qué son los medios periodísticos digitales. Al fin y al cabo, un medio también es el canal o recurso utilizado para alcanzar un objetivo, por lo que cualquier página con contenido puede considerarse un medio digital.

Debatiendo con Celia Dubal sobre el contexto al que nos enfrentamos diariamente, advertimos que la tecnología ha fomentado el arranque de nuevas plataformas informativas que adolecen del componente periodístico. Es decir que, aparentemente, el producto informativo se centra en la publicación automática de comunicados y notas de prensa, sin que refleje una mínima edición periodística que altere su contenido, así como en que la elaboración de contenidos propios brille por su ausencia.

Fuera del análisis cualitativo, cuando estos medios informativos empiezan a llegar a donde antes solo llegábamos nosotros, debemos replantear nuestro trabajo. Y lo mismo pasa con los bloguers o editores no profesionales, que empezaron a informar por vocación y entretenimiento, y en algunos casos han llegado a formar parte de secciones especializadas de grandes medios.

Son nuevos protagonistas legítimos de los que el periodismo debe aprender y diferenciarse; ya no basta con cantidad y calidad, hace falta lo de siempre: periodismo. Informar, contextualizar, verificar, contrastar, investigar… y a hora, compartir, socializar y conversar. Nuestro trabajo precisamente se sustenta en el tiempo que tenemos para ello, mientras que nuestros competidores lo dedican a otros menesteres.

Otra cuestión es la lucha por el pastel publicitario. La Associació Catalana de Premsa Gratuïta i Mitjans Digitals expuso un magnífico trabajo que, entre otras cuestiones, permite a los pequeños medios compartir contenidos de calidad mediante un banco colaborativo alimentado entre todos los asociados. Ello les permite, a pesar de contar con menos recursos, mantener el nivel informativo que asegure la captación de buenos anunciantes. De hecho, tal como explicó el vicepresidente de la entidad, Antoni Reig, “estos medios pequeños tienen audiencias pequeñas, pero son hegemónicos en su territorio”. En la gráfica de audiencias esto queda reflejado en una Long tail que demuestra un público diversificado pero fiel que demanda información gratuita y local, lo que puede asegura la viabilidad de estos negocios.

El enemigo en casa

Mención aparte merece el intrusismo, piedra angular de este conflicto. Me refiero aquí al editor no titulado, sin experiencia ni formación, que se autodenomina periodista, porque ejemplos de gran profesionalidad sin el papel firmado por Su Majestad hay a montones, y creo que merecen todo nuestro reconocimiento.

Inevitablemente, queramos o no, ambas situaciones afectan a la legitimidad profesional de los que han dedicado cinco años de su vida a formarse. Es cierto que el periodismo “de verdad” se aprende en las redacciones, pero más cierto es que hoy en día, con solo cuatro clics, es posible abrir un medio informativo digital que pase a engordar la competencia nativa. Así que, ¿todos, o nadie?…

Las asociaciones de periodistas exigen criterios para la admisión, y el título es el primero de ellos. Sin embargo, no siempre es así, y ello respalda a buenos periodistas no titulados, pero también la entrada de otros que denigran la profesión. En última instancia, estamos hablando de pertenecer a un club con sus propias normas que defiende los derechos de sus asociados. Así pues, nos encontramos indefensos en  tierra de nadie; la única profesión que cuenta con artículos propios en el núcleo duro de la Constitución Española y que, sin embargo, no cuenta un Colegio de Periodistas que defienda la profesión y a los que nos dedicamos a ella.

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Sobre mi

Autor: Bruno Ramos Lara. Periodista, redactor SEO web, fotógrafía digital y maquetación • Curioso y emprendedor digital

Publicado en: Periodismo

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