Matinal motera

Olor a gasolina, chupas de cuero y pantalones vaqueros. Pero, sobre todo, motores sobre dos ruedas. El pasado domingo 29 de septiembre comenzaba la segunda Matinal Motera de la Falla Espartero tras el gran éxito de la primera edición. Cerca de trescientas motocicletas, ‘chopers’ y ‘customs’ rodaron por Burjassot con el característico estruendo para recorrer la ruta cervecera del municipio.

A pesar del mal tiempo que acompañó al fin de semana, fueron muchos los que llegaron hasta esta cita ineludible desde todos los rincones de España. La Roda, Madrid, Murcia o Puertollano fueron algunos lugares de origen de muchos amantes de la carretera que no quisieron perderse la oportunidad de disfrutar de la fiesta de los ‘Esparteros’.

“Esperábamos a mucha más gente, pero la lluvia en carretera es muy peligrosa y no han podido venir todos los que esperábamos” comentaba elpresidente de la falla, José Ramón Barrachina.

Aún así, la tribu partió desde la comisión atrayendo la mirada de todos los vecinos a su paso en busca del líquido elemento. Eso sí, siempre con moderación y escoltados por la Policía Local y Protección Civil. Con las jarras colgando del pantalón hasta el próximo trago, hacían rugir los motores para atraer la atención hacia los modelos más vistosos y originales, partiendo en caravana por la carretera de Llíria como si cabalgasen por el oeste.

“El año pasado vino cerca de medio millar de moteros y fue todo un éxito; no esperábamos que tuviese tan buena acogida, pero la comunidad de moteros se avisa y se apuntan a todas” explican los miembros de la falla.

Tras la última parada en el Ayuntamiento, el estruendo fue de nuevo el protagonista pero de la mano de una mascletà tradicional que los falleros tenían preparada. Y después de la cerveza, una buena paella para llenar el estómago y continuar la jornada de hermandad entre moteros, falleros y amigos de toda la vida.

Hinchables para los más pequeños, y rock de la mano del los legendarios ‘Obús’ para los mayores, completaron la jornada del domingo que cerraba su festival motero con el sorteo de regalos para guardar un buen recuerdo en las alforjas de la ‘dos ruedas’.

Burjassot tiene ahora la oportunidad de convertirse en ciudad de peregrinaje de estos grandes amantes del asfalto que, año tras año, volverán acompañados por la amistad, el “buen rollo” y sus jarras de metal.

(13 votos, media: 5,00 de 5)

Sobre mi

Autor: Bruno Ramos Lara. Periodista, redactor SEO web, fotógrafía digital y maquetación • Curioso y emprendedor digital

Publicado en: Fotografía, Reportajes

Deja un comentario

¡Suscríbete!

Si te suscribes, aceptas la Política de privacidad

eBook premium Google AdSense Avanzado
eBook AdSense Avanzado. Así conseguí 2000€/mesDescargar