Periodismo y redes sociales

Mientras escribo estas líneas sigo atentamente las actualizaciones de Facebook, Twitter, Foursquare, Google Reader, SocialBro, Instagram Google+… y la recién desembalada Pinterest (y el triste cierre de Público). La burbuja sigue inflándose, y todavía no se vislumbra a medio plazo una estabilidad en las redes sociales que los medios utilizan para “llegar” a todos.

Periodismo y redes sociales

Con más o menos acierto, los medios locales, regionales y autonómicos están configurando perfiles a diestro y siniestro en las redes sociales, acaparando pantallas de inicio y líneas de tiempo de los usuarios con sus publicaciones. Sin embargo, desde que suena el despertador  móvil por la mañana, recibimos información nada más abrir los ojos: notificaciones, correos, mensajes, y alertas impregnan las pantallas de los smartphones, recordándonos esa vida silenciosa que continúa en la red cuando no estamos. La infoxicación ya es a tiempo real, y se multiplica exponencialmente con cada push.

Parece que ya no se trata de comunicar y alcanzar nuevos nichos informativos, sino de “avasallar” al usuario para acaparar su atención en cualquier espacio. Encontrar fuentes y líderes de opinión parece relegado a un segundo plano, mientras la conversación se comercializa para aumentar el ROI y las estadísticas de tráfico.

La infoxicación ya es a tiempo real, y se multiplica exponencialmente con cada push

El contacto entre medios, fuentes y lectores es fugaz, supeditado a la actualidad actualización progresiva, sin que podamos realmente conversar y enriquecer la información. Simplemente los lectores continúan un discurso en el que los medios apenas intervienen. De hecho, la agenda oficial sigue acaparando las maquetas de los rotativos mientras que al otro lado del charco se dan casos en los que el 80% de la información proviene precisamente de esta conversación social.

También es cierto que, a nivel local, la participación solo es masiva durante los grandes eventos festivos o populares, donde los etiquetados y “me gusta” alcanzan realmente un volumen importante. ¿Como conversar si nos falta alguien al otro lado? pues quizás replanteando el tipo de contenido que ofrecemos y la manera de provocar la interacción con quien los consume.

El periodismo local, precisamente, nos facilita esa cercanía con el ciudadano, el vecino o el amigo que forma parte de nuestra comunidad. Sabemos cómo viven, a dónde van, con quiénes se relacionan… solo nos queda interactuar apuntando en la dirección correcta. De nada sirve contarles lo que ellos ya escriben en directo en sus perfiles sociales. Hay que buscar y comunicar con lo que ellos no pueden procurar: con calidad y creatividad.

Últimamente, entre tanta nomenclatura 2.0, de lo que menos oigo hablar es de géneros periodísticos, base fundamental del discurso mediático.Me refiero a su integración en el mundo web como nuevos modelos literarios que incorporen las funcionalidades sociales de la red. Y esto es porque en el fondo el paradigma no ha cambiado, solo la forma de presentarlo, porque al fin y al cabo unos queremos comunicar y otros escuchar.

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Sobre mi

Autor: Bruno Ramos Lara. Periodista, redactor SEO web, fotógrafía digital y maquetación • Curioso y emprendedor digital

Publicado en: Marketing online

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